ABUSO Y EXPLOTACIÓN SEXUAL DE NIÑAS Y JÓVENES
 
Orden de captura para etadounidenses abusadores de niñas (Costa Rica)
El papel de la pornografia en el abuso sexual infantil (EEUU)
Niñas obligadas a prostituirse (Guatemala)
Prevención del abuso sexual: todo depende del dinero (Argentina)
El abuso sexual a niñas: realidad triste con cara familiar (Mexico)
Putitas maduras (Costa Rica)
Salud, pobreza, infancia y mujeres (Argentina)
 
Orden de captura para estadounidenses abusadores de niñas (Costa Rica)
San José, 6 de junio del 2001 (Casa Alianza/Tertulia).

Autoridades judiciales han emitido una orden de arresto contra dos estadounidenses acusados de abusar sexualmente a cerca de una docena de jóvenes muchachas en Costa Rica. Se sospecha que los sujetos abandonaron el país, violando así su libertad condicional y el impedimento de salir del territorio costarricense.

Arthur Kanev (55), dentista de Boston, y Joe Curtis Baker (51), veterinario de Oklahoma City, fueron arrestados en enero de 1999 en el turístico pueblo de Esterillos en Quepos, en la costa pacífica de Costa Rica, acusados de abusar de más de 10 muchachas de entre 14 y 18 años de edad. De acuerdo a los informes policiales, cuando las niñas eran drogadas ellos las abusaban sexualmente y las fotografiaban, tanto con ellos mismos como con amigos extranjeros.

Al momento de la detención se encontraron más de 40 pastillas de Rohypnol, una droga sedante cuyo uso está prohibido en Estados Unidos y Canadá. Aparentemente, Kanev conseguía la droga con una prescripción médica a nombre de su hermano, quien nunca ha estado en Costa Rica. Residuos de esta droga fueron encontrados en la casa de Kanev y Curtis cuando fue allanada por las autoridades hace dos años y medio.

La orden de captura fue emitida ayer por el Juzgado Penal de Aguirre, pero se presume que Kanev y Curtis salieron de Costa Rica por tierra rumbo a Panamá, hace varias semanas, pese a que tenían un impedimento legal para abandonar el país. Los oficiales de Migración que debieron haberlos detenido están bajo la responsabilidad del Ministerio de Seguridad Pública.

De acuerdo a los términos de la libertad condicional otorgada a Kanev y Curtis, ambos tenían que firmar cada mes ante la Fiscalía de Aguirre en Quepos; sin embargo, no se presentaron a su cita del 9 de mayo pasado. La Fiscalía debió haber solicitado de inmediato, al juez, una orden de captura, pero no lo hizo hasta un mes después.

Este caso ilustra la ineficiencia del sistema judicial de Costa Rica, y la facilidad con que los extranjeros pueden escapar de ser juzgados por abuso sexual de niñas. A pesar de que Kaney y Curtis fueron capturados con cientos de fotos pornográficas de al menos 36 muchachas jóvenes, y no obstante los testimonios bajo juramento de las víctimas, dos años y medio después el caso todavía no ha llegado a juicio.

En una entrevista televisada del programa 20/20 de ABC, en diciembre pasado, Kanev dijo que "esto [tener relaciones sexuales con alguien de 14 años de edad es legal y moralmente aceptado aquí... No pienso que hice algo incorrecto".

Tertulia, Una ventana hacia las vidas de las mujeres
Vol. IV, No. 25 – 9 de junio del 2001
Editora: leasturias@intelnet.net.gt Laura E. Asturias
Internet: http://www.geocities.com/guatertulia
 
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Papel de la Pornografia en el Abuso Sexual (EEUU)
Adam Walsh, Su Guía para la Protección Infantil
 
Hay más pruebas que relacionan la pornografía con delitos sexuales en contra de los niños, que el fumar cigarros con el cáncer. El Reporte del  Cirujano General sobre la Pornografía y Salud Pública (1986) y el Reporte Final del Ministro de Justicia de la Comisión de Pornografía (1986) atestiguan los daños de la pornografía - así como numerosos estudios de otros expertos en el campo. Hay muchas más tiendas que venden pornografía dura que restaurantes McDonalds, y nuestros hijos  varones de 12 a 17 años se encuentran entre los mayores consumidores.
 
El Dr. Frederick Wortham, un psiquiatra que trata a niños problemáticos que han cometido cosas terribles, nos dice que el cerebro del niño es como un banco - lo que se pone adentro sale 10 años después con intereses. Nosotros vemos esto ilustrado en los resultados de una encuesta de estudiantes de secundaria que reveló que un 60% de los varones pensó que era lícito violar a una jovencita si pensaban que iban a casarse con ella.
 
Estamos recogiendo la cosecha que sembró el tema consistente en la pornografía que reduce a los niños y las mujeres a juguetes sexuales -subsirvientes a aquellos que los puedan controlar. Vale la pena repetir que el 29% de las víctimas de violación son menores de 11 años, otros 32% entre 11 y 17, y la violación ha aumentado el 523% desde 1960.
 
Los siguientes son sólo dos casos que demuestran aún más cómo la  pornografía está envenenando las mentes de nuestra juventud: Un niño de 10 años violó y cometió actos de sodomia a cuatro niños menores en un edificio de departamentos. Cuando la policía le preguntó de dónde sacó tal idea, el niño les mostró la pornografía de sus padres. Un niño de 16 años fue forzado a buscar consejería por una adicción a ‘dial-a-porn’  (pornografía telefónica. El fue a su mamá llorando preguntándole por qué nunca le había advertido acerca de los efectos de la pornografía.
 
FUENTE: Your Guide to Child Protection -Su Guía para la Protección Infantil
Adam Walsh, Child Resource Center and The National Center for Missing and Exploited Children, Los Angeles & Anaheim California Police Departments

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Niñas obligadas a prostituirse (Guatemala)
Guatemala, 30 de marzo del 2001 (Mario Ramos/Siglo Veintiuno/Tertulia).

El mayor número de menores que ingresa a la prostitución lo hace mediante artimañas de personas que explotan sexualmente a las niñas para lucrar con ellas, coincidieron en afirmar ayer investigadores de la Policía Nacional Civil (PNC) y autoridades de Casa Alianza.

"Yo vengo del El Salvador; me dijeron que iba a trabajar en una casa y que me iban a pagar buen dinero, y ya estando aquí (Guatemala) me trajeron a este lugar (un bar); nos amenazaron que si no trabajábamos no nos dejaban ir".

"A mí me dijeron que iba a cuidar un niño, que me iban a pagar un hotel y que ganaría bastante pisto, pero al venir aquí me regañaban si no trabajaba y no me dejaban salir".

Los anteriores testimonios son parte de las múltiples explicaciones que el fin de semana pasado dieron siete menores cuando fueron rescatadas por la PNC de tres centros nocturnos donde eran obligadas a prostituirse. Seis de las jóvenes eran de nacionalidad salvadoreña, de entre 14 y 17 años, quienes, además de estar cautivas, eran mal alimentadas y vivían en condiciones infrahumanas.

Engañadas para la explotación. Personal de la Sección de Menores del Servicio de Investigación Criminal (SIC) reveló que la mayoría de menores es traída con engaño para luego ser explotada sexualmente. "Les dicen que van a trabajar como domésticas en una cafetería o en algún negocio, y siempre les ofrecen bastante dinero para que acepten", comentó uno de los investigadores, quien pidió resguardar su identidad.

Según registros del SIC, casi todas las jóvenes traídas a prostituirse en centros nocturnos de Guatemala son de escasos recursos económicos; oscilan entre las edades de 15 y 17 años y en su mayoría provienen de El Salvador, Honduras y Nicaragua.

"El problema que tenemos es que las menores no identifican a las personas que las traen, y muchas veces esa gente les quita sus documentos a fin de que no se vayan, ya que las ganancias que les generan son de Q1000 a Q2000 semanales", agregó el detective.

Pero también muchas jóvenes guatemaltecas son engañadas. Arturo Echeverría, director de Casa Alianza, informó que por medio de la oficina regional en México se ha determinado que muchas menores son engañadas en el sentido de que van a ser llevadas a Estados Unidos y luego son "vendidas" a propietarios de bares.

"Las niñas se convierten en esclavas porque no las dejan salir, y cuando prestan servicios a domicilio son custodiadas. Nosotros seguimos diciendo que el problema son los adultos que hacen dinero explotándolas", agregó Echeverría.

Una ventana hacia las vidas de las mujeres
Vol. IV, No. 14 – 31 de marzo del 2001
Editora: leasturias@intelnet.net.gt Laura E. Asturias
Internet: http://www.geocities.com/guatertulia

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Prevención del abuso sexual: Todo depende del dinero (Argentina)
Rosario, 26 de marzo del 2001 (El Ciudadano/Tertulia).

Aunque el Concejo Municipal aprobó el pasado 30 de noviembre una ordenanza para poner en marcha un programa integral para la prevención y detección temprana del abuso sexual y el maltrato infantil, ésta aún no se puso en marcha fundamentalmente porque no fue incluida en el presupuesto 2001. El asunto reflotó a partir de la inminente discusión del presupuesto participativo, que se llevará a cabo el 20 de abril en el Palacio Vasallo.

Si bien el debate es no vinculante (lo que se apruebe en la audiencia pública no tiene por qué ser incorporado al presupuesto) se aguarda que la instancia sirva para orientar a los funcionarios sobre las necesidades de los rosarinos. En ese marco, el Bloque del Frente Grande, que impulsó tanto la novedosa (nacida en Porto Alegre Brasil) como el proyecto en particular, pondrá nuevamente sobre el tapete la ordenanza 7125.

La misma plasma un plan preventivo trabajado en conjunto con cinco organizaciones no gubernamentales durante el 2000: Casa de la Mujer, Indeso, Grupo desde el pie, Cedeifam y Epaf.

El programa estará dirigido a agentes de salud, médicos, psicólogos y demás profesionales que presten servicios en institutos de salud y centros Crecer del Municipio; al personal docente y no docentes de los distintos establecimientos educativos de la ciudad, previa firma de convenios entre el Ministerio de Educación provincial y la comuna, y a todo vecino o líder barrial interesado. Su objetivo es difundir eficazmente una problemática invisible, que está presente en muchos hogares y termina perpetuándose a raíz de la falta de espacio para desarticularla. La idea es lanzar una campaña masiva en los medios, realizar charlas de actualización, cursos de capacitación y talleres.

La ordenanza, que ya fue girada al Departamento Ejecutivo y deberá ser instrumentada por la Secretaria de Salud municipal, se aprobó por unanimidad en el Concejo poco después del Día Mundial de la Prevención del Abuso Sexual Infantil, que fue instituido el 19 de noviembre. En sus fundamentos recuerda que la ley de violencia familiar indica a los servicios asistenciales, sociales o educativos y a los profesionales de la salud como obligados a denunciar los hechos de abuso de los que sean víctimas menores o personas con discapacidad.

En este contexto las organizaciones que trabajan específicamente la problemática del abuso demandan desde hace años la creación de una estructura estatal que contribuya a disminuir los impactos del flagelo. El programa, que espera ponerse en práctica este año desde la Municipalidad, podría ser el puntapié inicial para comenzar a armar una red pública hoy inexistente.

Un grave problema social. Según investigaciones del Fondo Mundial para la Dignidad de Niños y Niñas, el abuso infantil es uno de los principales problemas sociales. El 95 por ciento de los agresores fue víctima durante su niñez. Ocho de cada diez personas que dependen de las drogas y el alcohol ha sufrido abusos; el mismo porcentaje de chicos que se fugan de sus casas citan este problema como causa. En tanto, el 95 por ciento de las prostitutas padeció abusos sexuales, lo mismo que el 78 por ciento de la población carcelaria.

Así lo manifestó la psicóloga Liliana Pauluzzi, directora de la Casa de la Mujer. De todos modos sufrir un abuso en la niñez no es necesariamente sinónimo de criminalidad o enfermedad mental en la adultez. Pero para evitar esas consecuencias es necesario que el chico encuentre una persona que le haga ver que no es culpable de la situación sino que la responsabilidad es del entorno. De allí la importancia de estructuras de contención.

Una ventana hacia las vidas de las mujeres
Vol. IV, No. 14 – 31 de marzo del 2001
Editora: leasturias@intelnet.net.gt Laura E. Asturias
Internet: http://www.geocities.com/guatertulia
 
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El abuso sexual a niñas : Realidad triste con cara familiar (Mexico)
Dibujo de Mayra Inzunza. Revista UNA Nº7.
México 1998
                                
Las niñas olvidadas de la ciudad de México, estudio publicado en 1996, mostró que aproximadamente la mitad de 62 niñas (47%) hicieron de la calle su lugar de vivienda y trabajo porque sufrieron alguna forma de abuso sexual y maltrato. En República Dominicana, de acuerdo con informaciones de prensa recopiladas entre 1996 y 1997, once niñas fueron violadas por el padre y 43, por conocidos o amigos. De 63 víctimas, todas eran niñas, según una investigación sobre incesto en 50 familias de Sao Paulo (en 1993, 1995 y 1997); entre los agresores, 37 eran padres biológicos y seis, padrastros; por si fu poco, once de las niñas resultaron a la vez madres y hermanas de las/os bebés que trajeron al mundo.
 
El abuso sexual a menores de edad es una realidad muy antigua y de varias caras. Desde la persecución con palabras o gestos de connotaciones sexuales, hasta la violación, pasando por manoseos violentos o caricias de aparente suavidad, el problema adquiere características más dolorosas cuanto que proviene, sobre todo, de personas conocidas, amigas y familiares, y que este abuso sexual, en una gran cantidad de casos, es de naturaleza incestuosa como lo manifiestan las cifras arriba expuestas.1
 
Una primera y evidente conclusión de ello es que para las niñas y los niños, lo que en principio debe ser el espacio de la seguridad y el afecto, el hogar, se convierte en el lugar del peligro -quizá del mayor peligro con repercusiones no solo presentes sino también futuras.
 
No es difícil imaginar cómo enfrentará el mundo adulto una menor o un menor que haya sido agredida/o sexualmente, porque ninguna víctima de ese tipo de abuso sale indemne y menos si se trata de una persona de poca edad. Para superar la diversidad de aspectos traumáticos que son secuelas del abuso, hará falta una atención especializada que no siempre es posible porque no siempre se descubre la agresión sexual, y peor aún si ocurre dentro de la familia y proviene del padre y/o del padrastro.
 
De acuerdo con Esperanza Reyes Carrión, coordinadora del Area de Atención de la Asociación Mexicana contra la Violencia a la Mujer, este abuso sexual es "una de esas formas de ejercicio de poder y traición de la confianza hacia las/os menores, que en general es callada y oculta, independientemente de la clase social, lugar o situación en que suceda" (Boletín Red contra la Violencia. No. 19, abril 1998).
 
Sin embargo, hay una tendencia cada vez más creciente a arrancar el velo que cubre ese tipo de actos y ese concepto de "privacidad familiar" que busca mantener en la impunidad a los agresores y permite la reproducción de esos delitos.
 
Esa tendencia creciente que invita a madres, padres, familiares y sobre todo a las mismas niñas y niños a descubrir a los agresores e identificar el tipo de agresión, está dando sus frutos. No solo porque se revelan los hechos y se los cuantifica a través de estudios, sino porque también se recogen testimonios y las víctimas se disponen a hablar.
 
En la Campaña de Naciones Unidas por los derechos humanos de las mujeres y las niñas "Una vida sin violencia, un derecho nuestro", se trata de difundir datos y hechos para crear mayor conciencia y para que, efectivamente, se cumpla lo estipulado en el artículo 18 de la Declaración de Viena: la violencia y todas las formas de acoso y explotación sexuales contra mujeres y niñas, son incompatibles con la dignidad y la valía de la persona humana y deben ser eliminadas.
 
Por esto, el testimonio que viene a continuación, es una forma de alcanzar ese propósito.
 
"Una noche le conté a mi mami"2
 
  
No cumple aún doce años de edad. Pequeñita de estatura y de apariencia
frágil, si no fuera por su forma de hablar y su mirada, se diría menor aún. Unos ojos negros y rasgados y una boca grande de labios carnosos delatan su procedencia étnica. Nació en una de las provincias de la región amazónica del Ecuador. Su madre emigró a Quito cuando ella tenía unos seis años de edad, y pasó a formar parte de los sectores marginales, que en esta ciudad andina habitan las laderas de las montañas. Pero Juanita, que acaba de terminar la escuela primaria y es la hermana mayor de otra niña y dos varones, ha vivido entre su ciudad y la capital, que es como decir, por su historia, entre la seguridad afectiva y el peligro del abuso sexual.
 
 
Este es un breve testimonio sobre el tema. Casi excepcional, dadas las dificultades de que una niña abusada hable al respecto y con la claridad de Juanita. A pesar de que su voz sale casi imperceptible; que sus manos están siempre juntas y entre las rodillas mientras cuenta; de que algunos silencios connotan más que sus mismas palabras, ella habla, siempre ha hablado, por lo menos a su madre. Y el contar se ha convertido en su salvavidas.
 
Cuando se dio cuenta de que el peligro del abuso la acechaba, pidió a su mamá que la mandara al Oriente donde "mi tía", una hermana de su madre que aparece reiterativamente en sus expresiones y se convierte en un símbolo de su tierra y sus afectos: "Me encanta. Me acostumbro más allá porque hay aire puro, bastante comida, hay cómo sembrar. Aquí en cambio hay que ir a comprar, y como no hay dinero, entonces pasamos con hambre".
 
A la mayor pobreza en Quito se añadió el peligro del abuso del padrastro desde que la niña tenía nueve años de edad. Al fin, sin embargo, ha llegado una decisión que buscaba insistentemente: que su madre se separe del marido y, de paso, se salve también del maltrato constante que él le propinaba.
 
Juanita constituye uno de esos millones de casos que ocurren todos los días en todos los países y todos los grupos sociales; sin embargo, ella forma parte de aquellos que por su situación económica buscan protección en lugares construidos para el efecto, y entonces, sus testimonios se convierten en evidencias de que el abuso sexual en menores de edad es cotidianidad que hiere e indigna. Pero además, Juanita es un ejemplo de decisión y valentía para defenderse del peligro.
 
Si la niña no hubiera tenido encuentros previos con un psicólogo, quizá este testimonio no habría sido posible. Aunque no fue simple obtenerlo: salió por fragmentos de hechos, de tiempos, de espacios, y tratamos de respetar la vergüenza y el dolor no dichos que, sin duda, significó para Juanita el recordar y hablar. Ventajosamente se contó con su acuerdo y el de su madre. Descubren su historia para ayudar a prevenir.
 
"Yo sentía que algo me pesaba"
 
Mi mamá vive con él ya seis años. A él le dispararon y se hizo ciego, pero dicen que sí puede ver un poco... El es blanco, alto, flaquito, pelo largo. Para mí es feo.
 
Las noches cuando dormía, como había una sola cama, yo sentía que algo me pesaba, y me despertaba y no sabía qué era. Yo creo que tal vez era él que estaba encima mío.
 
Al principio, él era bueno y todo, pero después se fue portando mal. Me comenzaba acariciar por el pecho. Cuando estaba mi padrastro solo, yo no me quería quedar.
 
Cuando yo estaba en cuarto grado de la escuela, mi mami se fue a comprar pan, creo. Yo me quedé sola con él. Quería ir con mi mami pero él dijo no, quédate. Me tuve que quedar porque a mi mami también él le sabe hablar (insultar). Entonces él me dijo que le pase la vaselina. Yo le pasé y él me dice bájame el cierre, y ahí sacó el pene, dijo que le friegue y le salió una cosa blanca. No quería hacerle eso pero fue
antes que él se haga ciego. El dijo házlo o quieres que te pegue. Y cerró la puerta para que yo no salga. Fue la primera vez. El se puso un rato bravo, decía que le haga rápido... Me dio asco... Ese rato justo vino mi mami. Ella no se dio cuenta. El, rapidito se limpió.
 
 
Después yo le dije a mi mami quiero irme al Oriente con mi tía, entonces el quinto grado estuve allá. Otra vez mi mami me dijo que venga porque ella solita no podía hacer las cosas, que venga ayudarle a lavar. Yo no quería regresar y solo vine de visita. Ese rato él se portó bien pero después...
 
Cuando recién vine acá para el sexto grado, él me cogía y me quería besar a la fuerza, en la cama. Me daba miedo porque yo pensaba que me iba hacer algo peor que la otra vez. Y yo, aunque sea le daba con el zapato. Llegué a pegarle pero no le dolía. Peor, a la fuerza me cogía las manos y los pies. No me golpeó, solo me hablaba: por qué no hacemos el amor así como tu mami y yo. Tú ya eres grande, ya puedes. Me decía que me case con él. Yo dije no, todavía soy chiquita. El es casado
con mi mami.
 
El estaba sano cuando hacía esas cosas, no borracho. A cada rato él venía detrás, me perseguía. Igual le tengo bastante miedo porque también me contaron que él ha violado a otras personas. A una sobrina que tiene nueve años ahora...
 
"No podía esconder esas cosas"
 
Una noche, él se fue bravo y allí le conté a mi mami. Le conté porque no podía esconder esas cosas. Yo había oído en las noticias que cuando los niños los abusan así, hay que decir. Mi mami me dijo por qué no me avisaste antes, y yo le dije que él me hablaba, que si yo decía él me pegaba. Y me daba miedo...
 
Eso fue recién nomás. Yo le decía a mi ñaño (hermano) anda a decirle a alguien que venga a ayudarme. Pero peor, tenía miedo y se iba a esconder, porque él era bien bravo, le pegaba a mi ñaño si decía algo. Cuando yo era chiquita sí me pegaba a mí, pero era por otras cosas. No recuerdo bien.
 
Mi mamá sí me decía que me cuide, pero no pensó que él iba a ser así. El le pegaba a ella. Bastantes veces. Cogía cualquier cosa para darle, un fierro, cualquier cosa. En el hombro tiene una herida de un machetazo que él le dio. Mi mami estuvo en el hospital. Yo no estuve ese tiempo aquí. Pero yo sí estuve antes, en otras muchas
ocasiones. O sea, ella se separaba y otra vez volvía.
 
Yo le decía a mi mami que no vuelva más, que él le va a seguir pegando. Pero después regresó, y ahí él comenzó a molestarme. Yo tenía miedo de decirle eso a mi mami. Pero sí le dije, y ella dijo que ahora se va a divorciar y le va a meter preso. Se separó pero no hizo nada más.
 
"Dicen que es mejor que me haga monja"
 
Yo no quiero que mi mami regrese con él. Ella dice que ya no quiere regresar.
 
El me decía que le llame papá. Y yo le dije cómo quiere que le diga así si usted me sigue molestando. Primero me dijo que ya no te voy a seguir molestando. Pero él no hacía caso. Siento que me ha hecho daño. No me gustaba lo que me hacía.
 
En la escuela, a veces me recordaba de eso. Yo no podía estudiar. Venía algunas veces llorando por lo que él me hacía. No atendía bien las clases, pensaba en muchas cosas y me daba más miedo.
 
Como una vez me fui a estarme con mi papi, allá en el Oriente, mi madrastra me dice que mi papi ha sabido estarse bajando. O sea, yo dormía en el suelo y él se bajaba de la cama. No me recuerdo de eso pero ella me decía hasta tu papá puede abusar, qué será de tu padrastro... O sea, yo sé que a las niñas las abusan y también
a los niños.
 
Aquí duermo tranquila, en mi casa no; allá soñaba que él me abusaba, que él me cogía a la fuerza, que me llevaba lejos.
 
Solo Dios sabe si yo tenga un enamorado. Nunca. No, no me gusta... Dicen que es mejor que me haga monja. Una chica que vive aquí me dice así. Es que no me gustan las ropas apretadas, siento feo.
 
"Digo que no se dejen y que sean valientes"
 
Yo quiero seguir estudiando. Ahora me voy a ir a un internado, donde las monjitas. La van ayudar a mi mamá para tener la matrícula. Quiero terminar la secundaria y seguir una profesión, pero más ser cantante de verdad. Me gusta la radio. Una vez en la escuela gané una radio cantando y ya participé en otros concursos. Me gusta curar a los
animalitos, tener amigas. Con los niños no, no puedo, me hace cosas... Me gusta estar más en mi casa. También me gusta andar en bicicleta.
 
Yo diría a otras niñas que se pongan valientes, que le digan a los padres, porque si no, de una sola se abusan y hasta pueden violar. Digo que no se dejen, que muy pronto les avisen a sus padres, que antes que le hagan algo, avisen. Y a los adultos, que se porten bien, que no vuelvan hacer esas cosas porque eso es para adultos, no para niños.
 
No a todo el mundo hay que contar esas cosas porque después ellos van avisar a todos. Hay que decirle a la mamá, a una persona de confianza.
 
No tengo venganza sino que Dios le perdone. No me gusta hacer daño. La venganza no vale.
 
 
 1. Estos datos fueron tomados de un informe publicado por la oficina para América Latina y el Caribe, de UNICEF, y de estadísticas recopiladas por Isis Internacional, con sede en Santiago de Chile. El presente artículo y el testimonio que viene a continuación fueron preparados por Alexandra Ayala Marín, editora de este Informativo.
 
2. Juanita se encuentra en la Casa-refugio para Mujeres y Menores Maltratadas, del Centro Ecuatoriano de Acción y Promoción de la Mujer -CEPAM-, en Quito. Agradecemos a este centro el habernos permitido acceder a un testimonio no siempre fácil de hallar. El nombre de la protagonista es ficticio para proteger su identidad de menor de edad.
 
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Putitas maduras (Costa Rica)
Leonardo Garnier
 
Diario La Nación (Costa Rica), 28-IV-2001
 
No se preocupe, no es para tanto. No son niñas de verdad esas que se prostituyen a los 10, 12 ó 14 años. Sólo son putitas maduras. Ya sea simple ciudadano o el presidente de la República, no se sienta mal si no ha hecho nada al respecto. La cosa no era como nos la pintaban: no son niñas, sólo son putitas maduras.
La tristeza infantil en sus caritas mal maquilladas, o los cuerpecitos púberes que se adivinan a veces tras sus agresivas minifaldas, no son lo que parecen, sino el disfraz con que se ocultan estas modernas y precoces comerciantes del sexo, tan perversas como los adultos que las violan, que las usan, que las maltratan, que viven a costa de ellas, que las compran y las venden.
 
No cabe ya hablar de prostitución infantil: sólo son putitas maduras. Y, por favor, no se enoje conmigo, que no fui yo quien lo dijo. Fue don Edgar Mohs quien, en esta misma página, sentenció que había una diferencia radical entre los verdaderos niños y niñas -que él define como los menores de 9 años- que "son víctimas de adultos pervertidos, en forma de abuso sexual o agresión física o emocional" y los adolescentes mayores de 9 años que practican la prostitución.
 
¡Menos mal! Según el criterio de don Edgar, pasados los nueve años ya no son verdaderas niñas esas pequeñas prostitutas, sino adolescentes. Aunque no cumplan aún los 15, estas putitas son realmente maduras, libres y perversas: "Una adolescente de la calle de 10, 12 ó 14 años puede tener el comportamiento sexual de una persona ordinaria de 24 ó 25 años, en cuanto a tener conciencia de lo que está haciendo y de la libertad para hacerlo; es decir, su conducta se parece mucho más a la de un adulto perverso que a la de una niña".
 
De una vez por todas: estas pequeñas no son prostitutas infantiles, son tan sólo putitas tan perversas como maduras. No hagamos tanta alharaca, entonces, por unas cuantas adolescentes pervertidas que, como nos dice don Edgar, "han aprendido muy temprano toda clase de vicios: mentir, robar, asesinar y pervertirse en lo sexual".
 
Reconozcamos que lleva razón don Edgar en buscar la precisión. No es lo mismo tener 9 años que tener 17. Ni los problemas, ni sus causas, ni sus soluciones pueden ser iguales. Pero no permitamos que la precisión nos haga perder la sensatez y la sensibilidad, porque es insensato e insensible justificar una absurda línea de madurez sexual y social que transformaría a la niña violada y agredida en una perversa y madura prostituta, si en vez de 9 años tuviera 10, 12 ó 15.
 
Trabajo y vicios. De hecho, para que el argumento de don Edgar fuera consecuente, debería extenderse a otros campos. El trabajo infantil, por ejemplo, sólo debería ser censurado y prohibido cuando lo realizan niños de 8 ó 9 años, y no esos vagabundos adolescentes de 10 ó 12. Dado que las jovencitas que se dedican a la vida alegre maduran tan rápido que a los 10 ó 12 años actúan ya como adultas, deberíamos cambiar las leyes electorales para que las prostitutas puedan votar desde los 10 años. Y, claro, habría que autorizar la venta de licor y cigarrillos a menores, con el requisito estricto del ejercicio profesional de la prostitución. Consecuentemente insensato.
 
Don Edgar está convencido de que "la insistencia en el tema de la prostitución infantil y en repetir que se trata de niñas tiene sin duda la mala intención de sobredimensionar el problema, impactar a los ingenuos y dañar el prestigio del país". No creo que eso sea así. Pero aun si lo fuera, el problema es que su línea argumental conduce a un juego mucho más peligroso que la ingenuidad: el cinismo.
 
Y si algo no podemos permitirnos frente a problemas que sabemos trágicos y reales, aunque sólo afecten a esas putitas maduras de 12 y 14 años a las que don Edgar ya no considera niñas, es precisamente el cinismo. Entendamos que las putitas maduras están ahí. Que muchas no han cumplido 15 años. Que son nuestras. Y que las hemos abandonado.
 
Ver artículo ¿Niñas o adolescentes? de Edgar Mohs (Diario La Nación, 24-IV-2001)
 
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Salud, Pobreza, Infancia y Mujeres’
Liliana Pauluzzi - Mayo de 2000
 
Precarias viviendas, hacinadas en un abigarrado diseño que enmarca  las vías ferroviarias, criaturas pequeñas y animales domésticos  aprovechan el espacio, mientras el tren no pasa. Las mujeres en un esfuerzo por crear un orden en el caos de la pobreza luchan con la volatilidad errática del polvo de sus calles sin pavimentar y sin cubierta vegetal. El calor, el frío, la lluvia, los roedores, los insectos participan de la cotidianidad del trabajo doméstico de éstas mujeres. En un proceso cíclico y continuo de desorganización y reorganización que va dejando huellas en su físico y su mente.
 
Al mediodía niñas y niños hacen cola en la puerta de los comedores comunitarios para recibir su ración de comida, caritas taciturnas, falta de expresividad, miradas perdidas o distraídas que a veces salen de su visión interior por alguna pelea explosiva de varones. Las mamás colaboradoras ejercen su poder de control con los revoltosos. Las niñas generalmente calladas se manifiestan a través del llanto por algún incidente menor que les permite expresar un sufrimiento, cuya causa no puede ser dicha.
 
Este es un lugar de Rosario - como tantos otros de la Argentina o Latinoamérica, dónde la gran mayoría de estas criaturas sufren la violencia familiar instalada en sus hogares. Mujeres y niñez viven atrapados en una cárcel de barrotes emocionales que les impide ser sujetos de derechos.
 
Las políticas públicas en forma demasiado precaria asisten el hambre de comida, pero queda fuera de todo programa el hambre afectiva que se padece en estos lugares produciendo y reproduciendo los desoladores patrones de la pobreza.
 
Pensar  en la  salud de estos ciudadanos y ciudadanas es pensar en un paisaje apocalíptico de destrucción de la dignidad humana. Cuando la infancia, etapa  fundacional para una posterior salud adulta, es cercenada desde todo punto de vista por las condiciones de precariedad en la cual se desarrolla, victimizada material, emocional, física y sexualmente, los resultados son múltiples y diversos en cuanto al daño psíquico de la criatura humana. Pudiendo preverse las respuestas de acuerdo a las características genéricas de su sexo.
 
Los factores socioeconómicos, socioculturales y psicosociales se interrelacionan entre sí para dar lugar a la producción y reproducción de relaciones interpersonales violentas, las cuales crecen en el seno de las familias que funcionan como escuelas de formación de futuros sometimientos y subordinaciones, instalándose las raíces del odio en la construcción de las subjetividades.
 
Verdaderos “semilleros de odio” son cultivados en estos hogares carenciados con estructuras jerárquicas, verticalistas y autoritarias que facilitan el abuso del poder impregnados en las prácticas  de sus miembros. En esta dinámica se pone énfasis en los deberes de los subordinados y nunca en los derechos, por lo que la infancia crece en una oscura conciencia de sus capacidades y sus derechos.
 
Se naturaliza y goza de alta estima la corrección mediante el golpe, la humillación, la denigración por parte de la autoridad, de igual manera que el respeto unidireccional de quién la imparte,  anulando la posibilidad de defensa de  los más débiles.
 
El entrenamiento en la obediencia sin crítica, sin la posibilidad de un estímulo reflexivo, anula la percepción del sí mismo, disminuyendo la autoestima y convirtiendo a sus miembros en adeptos incondicionales de la violencia.
 
El antagonismo de géneros aprendido en la violencia de estos hogares condicionará a los varones a una masculinidad que asocian a la agresión, la conquista y el ejercicio de poder arbitrario con las mujeres y la niñez. La virilidad será  expresada por la fuerza que manifiesta  el grito, el golpe, la violación.
 
No sólo la identificación con la figura paterna lo llevará a esas conductas, sino también las ansias de recuperar el poder perdido en la infancia a manos de sus progenitores, cuando los sentimientos de desolación y desamparo lo enfrentaban a la convicción de estar totalmente desprotegido
Reviven ante su mujer y la niñez, que supuestamente está a su cargo “esa vulnerabilidad de sus primeros años de vida que no consiguen recordar, y sólo entonces a la vista de esos seres humanos más débiles que ellos, se defienden brutalmente”.
 
El colectivo masculino vela porque así suceda, en estos lugares hay que demostrar que se es un hombre y para ser hombre se tiene que demostrar que no se es un niño, ni una mujer, ni un homosexual. La inseguridad y precariedad de esta identidad  hace que se busque desesperadamente una seguridad que solo encuentra en el sometimiento de otros seres.
 
Mientras en los hombres las consecuencias del maltrato vivido en la infancia va a proyectarse hacia afuera, en las mujeres, las graves injusticias y agresiones infligidas en la infancia, tendrán otro destino en el futuro, dada la imposibilidad de defenderse y articular su rabia y su dolor,  estas experiencias no podrán ser integradas en su personalidad y la hostilidad conciente o inconsciente se dirigirá contra sí misma, bien contra su cuerpo (somatizaciones crónicas, dipsomanías, drogadicciones, comer compulsivo o falta de apetito etc.) o hacia quienes consideran parte de ella misma, su descendencia.
 
La alarmante prevalencia de la victimización sexual temprana se encuentra entre ellas, como parte de su ser femenino no siendo concientes, a veces, de las cicatrices que el trauma dejó en sus subjetividades, especialmente cuando fueron vividos en la relación afectiva con un familiar.
 
Hambrientas de afecto, confundieron la protección, el cuidado, la contención, con las estrategias utilizadas por el abusador para conseguir sus fines, lo que de alguna manera las condiciona a la idea de  que su cuerpo es para otros y un medio de transacción a través del cual se puede adquirir aquello que se necesita.
 
Es de peor pronóstico  para la salud psíquica de las mujeres  cuando el abusador las convence de una relación falsa presentada como afectiva y protectora, lo que le imposibilita el sentimiento de víctima, creando una distorsión de sí misma y considerándose “mala” con la carga culpógena típica de estos casos
 
Las diferentes caras del abuso sexual infantil dan respuestas a un sinnúmero de actitudes y conductas inexplicables de las mujeres adultas que no saben protegerse a sí mismas y se vuelven vulnerables para futuras victimizaciones  hacia ellas.
 
En ocasiones el embarazo temprano se presenta como solución para salir de la vida de explotación que vive en sus familias de origen. Lo que se ve como solución las lleva a una repetición circular de la situación de subordinación de la que intentaban salir, esta vez con la violencia de su pareja. Luego sus embarazos se suceden como algo que les pasa sin poder tomar decisión alguna al respecto
 
El varón significado como el único ser con derechos regirá su vida como una eterna menor de edad, a la que paradójicamente se le adjudica el cuidado y la protección de su progenie.
 
Educadas en la no-posesión de sus cuerpos viven su sexualidad y genitalidad con un bajísimo protagonismo, excluidas de sus derechos sexuales y reproductivos, en su rol de madres muchas veces, intentan superar la infancia vivida, con tan pocas herramientas, que terminan reproduciendo el desolador patrón al que estuvieron expuestas.
 
Si bien estos parámetros no son privativos de esta clase social, ya que esta ideología es compartida por la sociedad en su conjunto, es en estos ámbitos dónde las carencias materiales, ambientales y afectivas de alto riesgo, son el caldo de cultivo para que prenda la delincuencia, la prostitución (tanto pública como privada), la droga,  el tráfico y venta de niñas,
 
Miseria, violencia e impunidad se conjugan para que este paisaje apocalíptico siga siendo una imagen cotidiana con la que convivimos sin sorprendernos demasiado; a no ser cuando en los medios de comunicación explota un escándalo amarillista que da cuenta de un episodio que indigna la conciencia de las “buenas familias”, para luego por medio de los artilugios de la tecnología creamos que es una realidad ajena. 
 
“La capacidad tecnológica permite proteger a la infancia, combinando la eficacia y la ternura, pero esa capacidad universal está privatizada: se utiliza para acumular  la riqueza en muy pocas manos y para amparar la impunidad de quienes desde los gobiernos dejan a las niñas y a los niños en la calle o mantienen el fuego inicial de la violencia en la familia... En la guerra, en la represión política y económica, en la discriminación y la marginación social deciden los hombres, padecen sobre todo las mujeres y mueren indefensos y desamparados los niños y las niñas. La violencia contra la niñez y la explotación de la infancia son la continuación de la violencia contra las mujeres. Lo más peligroso es ser pobre, mujer y menor.”
 
Alice Miller “Por tu propio bien. Raíces de la violencia en la educación del niño”” Tusquet editores. Barcelona 1992 (2da edición)
 
José Manuel Martín Medem “La guerra contra los niños La impunidad de la violencia en la miseria ”Ediciones El viejo Topo. Barcelona 1998
 
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