Falta de asertividad sexual pone en riesgo a las jóvenes

Nueva York, 21 de agosto del 2002 (AGI/Tertulia). Numerosas mujeres jóvenes que son sexualmente activas no creen que tienen el derecho de hablar sobre aspectos de su conducta sexual o tener control sobre  éstos.

Así lo indica el informe "¿Es la falta de asertividad sexual entre mujeres adolescentes y adultas jóvenes un motivo de preocupación?", por Vaughn I. Rickert, de la Escuela de Salud Pública Mailman de la
Universidad de Columbia, y sus colegas.

El estudio, publicado en la edición de Julio/agosto de la revista "Perspectivas sobre Salud Sexual y Reproductiva", del Instituto Alan Guttmacher, reporta que casi una de cada cinco mujeres encuestadas
creía que nunca tenía el derecho a:

*detener los juegos sexuales introductorios en cualquier momento, inclusive unos instantes previos al coito;

*rehusarse a tener coito, aun cuando ya han tenido relaciones sexuales con ese mismo compañero sexual;

*tomar sus propias decisiones acerca de la anticoncepción, indiferentemente de los deseos de su compañero sexual;

*preguntarle a su compañero sexual si se ha realizado pruebas para detectar infecciones de transmisión sexual (ITS); o

*decirle a su compañero que quiere tener relaciones sexuales de una manera diferente si él está siendo muy rudo.

Adicionalmente, más de dos de cada cinco mujeres jóvenes encuestadas creían que nunca o solamente algunas veces tenían el derecho a contarle a un familiar que no se sentían cómodas si éste las abrazaba o besaba  de cierta manera.

Estos datos, recolectados en 1997 de 904 mujeres sexualmente activas entre 14 y 26 años de edad, usuarias de dos clínicas de planificación familiar en Texas, sugieren que muchas mujeres jóvenes podrían no ser capaces de comunicar claramente sus creencias y deseos sexuales y, por tanto, se encuentran en riesgo de embarazos no deseados, ITS, coerción sexual, violencia y otras experiencias sexuales negativas. Más aún, las mujeres negras e hispanas y las jóvenes tienen menos probabilidades de ser sexualmente asertivas que las blancas y las mujeres mayores, lo  cual podría ayudar a explicar por qué es más probable que más adolescentes que adultas adquieran ITS y por qué las adolescentes de minorías  étnicas se enfrentan a mayores riesgos.

Las autoras del estudio plantean que las creencias, conductas y prácticas sexualmente asertivas -incluidas la adquisición de conocimientos sobre prevención de embarazos e ITS, la adopción de valores, actitudes y normas que promueven la salud, y la construcción  de habilidades eficaces para reducir los riesgos- son componentes importantes en el desarrollo de la salud sexual durante la  adolescencia.

En un artículo de opinión publicado en la misma edición de "Perspectivas", Patricia East y Joyce Adams, de la Universidad de California en San Diego, abogan por programas integrales de educación sobre la sexualidad que informen a jóvenes sobre sus derechos y  opciones sexuales y fomenten las habilidades necesarias como elemento clave para asegurar la asertividad y la salud sexuales. (Traducción de Laura E. Asturias)

El informe se encuentra (en inglés) en
http://www.guttmacher.org/pubs/journals/3417802.html

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