CULTURA Y VIOLENCIA DE GÉNERO
Cultura y violencia de género
Clarín, 7/3/01  (Argentina)
 
Modelos para desarmar
   
El cree que ella le ha sido infiel. El se siente disminuido en su virilidad. Entonces, decide enjuiciarla y matarla, aun sabiendo que está embarazada.
 
La obra de teatro avanza y, al caer el telón, el público aplaude de pie el "Tribunal de honor" del dramaturgo Daniel Caldera. Es Chile, en 1873.
 
Esta situación se repite en otros países de la región, porque el protagonista representa los valores de fines del siglo XIX: la honra -identificada principalmente
con el sexo masculino- debe ser defendida por cualquier medio. Matar a la mujer es justificado. La sociedad se defiende de las "malas mujeres" que ponen en peligro la estabilidad y los principios vigentes.
 
El tema, propio del melodrama, parece inadmisible a las puertas del siglo XXI. Más de una centuria después del estreno de la obra, el mundo habla de violencia
intrafamiliar y al menos en el discurso nadie aceptaría un argumento similar.
 
La violencia contra la mujer, sin embargo, pareciera estar arraigada en el inconsciente colectivo como un asunto "acostumbrado".
 
Una prueba de ello, entre tantas, es la canción "Sick and Tired" ("Enfermo y cansado") aparecida en el último disco del británico Eric Clapton. En ella, un hombre decide "volarle los sesos" a su mujer para que no lo "moleste nunca más".
 
A Clapton -un hombre que nadie calificaría de retrógrado o misógino- ni a su sello discográfico parecieron importarle los reclamos de las organizaciones de mujeres en Estados Unidos, quienes pidieron que eliminaran la canción del registro. El
tema sigue allá y Clapton recorrer algunos países de América Latina promocionándolo.
 
Podría alegar en su favor que sólo está haciendo más visible un tema que cruza las sociedades y que, en esta región, aparece de forma más soterrada y sutil en
las teleseries, las novelas rosa y las baladas románticas, todas herederas del melodrama.
 
Historias plagadas de estereotipos son acogidas por audiencias deseosas de seguir las turbulentas historias de pérfidas protagonistas, o bien, de pobres victimas que esperan impacientemente la redención en los brazos de un hombre.
 
En este contexto, los expertos coinciden en que los modelos femeninos contribuyen a perpetuar la misoginia y la antigua idea de que la mujer debe ser castigada cuando sus conductas transgreden el rol que la sociedad le ha entregado por milenios. Y que la cultura de masas se encarga de santificar en la mayoría de los
casos.
 
La mujer del tango                                                                   
[volver al índice]
 
-Para que coexistan los dos sexos, la mujer debe asumir el papel que la sociedad le asigna, básicamente, el de madre y esposa -explica Oscar Garycochea, dramaturgo y guionista argentino, especializado en el tema de género y con una larga trayectoria en la televisión venezolana-. Si no lo cumple, el hombre debe "defenderse" si quiere
conservar su virilidad.
 
De este modo, afirma, el prototipo de la mujer del siglo pasado en "Tribunal de honor" no parece alejado de las musas inspiradoras de los boleros mexicanos o los tangos argentinos, tan firmemente arraigados en el inconsciente colectivo de la región, que hoy han regresado en gloria y majestad.
 
Mientras, en México, los estereotipos son "la pecadora" y "la sufrida", generalmente la madre, cuyas conductas permiten la legítima defensa del hombre ante la deshonra, o la resignación pasiva de la mujer que acepta al eterno sufrimiento del destino. En Argentina
el tango presenta a una mujer seductora cuya sensibilidad incita al hombre a la perdición. Para salir ileso, éste queda autorizado a defenderse o "definitivamente matarla", según explica el dramaturgo argentino.
 
-En el caso del tango, la situación es más dramática que en el bolero, puesto que ah? la mujer sigue siendo destructora aún en la seducción: es la destructora a secas, la que no sólo elimina al hombre, sino que es tal su maldad, que ella también se destruye, se
convierte en ruina-afirma el experto.
 
Coincide con esta opinión Kenny Oyarzon, coordinadora del Programa de Género y Cultura Latinoamericana de la Universidad de Chile:
 
-El melodrama resuelve las desigualdades entre el hombre y la mujer forzando las cosas para que ella cumpla con las normas que la van a conducir a la felicidad. En general, estas normas son tremendamente violentas, y si la mujer las evade, queda clasificada como la pecaminosa, la mala, la pérfida y la perversa. Para ella hay una sola salida: aceptar ser reformada por un sujeto más depurado, el hombre.
 
Y entra en escena otro modelo arraigado en América Latina, la mujer como causante de la castración masculina.
 
-Este es más un temor masculino que un real deseo femenino y cumple el ancestral horror a ser mutilado y devorado por las mujeres- analiza Kenny Oyarzon,
quizás recorriendo en su memoria mitos y cuentos clásicos de todo el mundo.
 
De Libertad a Abigail                                                         
[volver al índice]
 
Las telenovelas son la máxima expresión del melodrama de fin de siglo. Una expresión seguida por televidentes adictos en todos los países de la región.
 
Productos de exportación, estos culebrones, según el documento de Fempress "Cachetadas televisivas", no sólo transmiten "estereotipos, lugares comunes y surtido masoquismo femenino, (sino) por encima de todo (son) la expresión más cabal de ideas, sentimientos, actitudes y fantaseas misóginas y, por lo tanto, violentas"
 
En la mayoría de las producciones televisivas, afirma Fempress, los personajes femeninos están determinados en relación a un hombre, puesto que son ellos los que
buscan "el trofeo femenino", desde los códigos pautados para la virilidad.
 
"Estos códigos son los de una violencia lisa y llana (...) la que adjudica al deseo femenino la función de resistencia y negativa y, al masculino, el rol de imponer la fuerza y si es necesario, la violencia, para torcer esa decisión (...) El desafeo a los criterios y opiniones del varón de parte de una mujer son suficiente motivo para despertar el enojo, la
cólera y el descontrol (de ?l), que culminan en agresión física a la mujer".
 
Las pocas veces en que ella es presentada con un camino y destino propios, con cierta independencia, en personajes más reales y acordes con la actualidad, la historia les cobra caro su valentía: las castiga con la soledad o simplemente las ridiculiza.
 
Desde las lloronas telenovelas que la Argentina Libertad Lamarque rodó? en México, hasta la exitosa y venezolana "Abigail" de los años 90, parece haber pocos cambios en cuanto a temática y personajes.
 
Según Oscar Garaycochea, la persistencia del melodrama en las teleseries radica en que al nacer la televisión, ésta recoge el relato discursivo de la radio, principalmente de los géneros creados por la radiotelefonea cubana de los años 40.
 
Nuevos aires                                                                           
[volver al índice]
 
Caso excepcional son las realizaciones brasileñas, según coinciden expertos y literatura especializada. La producción de este país ha innovado en el género, introduciendo personajes más adecuados a la realidad y una perspectiva tanto de género como de apertura mental a otras formas de relaciones entre los seres humanos.
 
En el artículo ya citado de Fempress, puede leerse que "Brasil es una excepción (dentro de la región) de lo que una televisión con sentido imaginativo y moderno puede hacer. Es decir, convertir el "soap opera" latinoamericano en un producto menos malévolo en cuanto a estereotipos y argumentos irracionales que hacen apología de la violencia sexista"
 
En estos productos, de indudable éxito, los personajes no son ideales ni estereotipados. Son mujeres de verdad, con valores propios.
 
Parte del cine brasileño parece también estar a la vanguardia de los intentos que desde algunos países de Latinoamérica y el Caribe han hecho realizadores/as para romper con los modelos que perpetúan la violencia contra la mujer a través de la cultura. A partir de los años 60, aparecen en la región, como en todo Occidente, estos intentos y surge un cine que pone en la pantalla mujeres a las que mira de forma menos castigadora y estigmatizante.
 
Informe de Amnistía Internacional                                              [volver al índice]
 
Amnistía Internacional, en un informe publicado en vísperas del Día Internacional de la Mujer, denuncia que veinte de cada cien mujeres en el mundo son torturadas cotidianamente. Este informe presentado en París relata casos de tortura, de compra y venta de mujeres e incluso de muerte.
 
Estos índices que miden estos casos parecen ascender en países en desarrollo pero el primer mundo no es ajeno al flagelo. Las mujeres presas en EEUU sufren abusos y torturas, y dos de cada tres han denunciado violaciones sexuales. Hay cuatro estados ( Arizona, California, Delaware y Nevada)  donde las presas pueden ser acusadas si tienen relaciones sexuales con un carcelero, por lo cual las victimas no denuncian los abusos que sufren.
 
El director ejecutivo de AI en EEUU, William Schulz dijo que por lo menos 18 de los 50 estados y el distrito de Colombia permiten que a una mujer se la mantenga esposada durante el parto y en otros estados es común la práctica de trasladar esposadas y con grilletes a mujeres enfermas, obesas o embarazadas. Sólo un estado, Illinois, prohíbe el uso del grillete en las embarazadas.
 
Amnistía cita numerosos testimonios de mujeres golpeadas y violadas y agrega que 'los torturadores son a veces agentes del estado o miembros de grupos armados". Sin embargo mas a menudo son miembros de su familia o de sus comunidades o incluso sus pares" agrega el documento.
 
Las mujeres son golpeadas y violadas por esposos y novios en todos los países y, en los mas pobres, muchas sufren violencia tras ser vendidas por su trabajo, intercambiadas para el matrimonio forzadas a integrar redes de tráfico humano.
 
Apoyándose en estadísticas del Banco Mundial, AI subraya que 20% de las mujeres del mundo son, o han sido, victimas de violencias físicas o agresiones sexuales. En la India esta proporción pasa a 40%.
 
Otro marco para las violencias contra las mujeres es el de "los crímenes de horror" perpetrados por familiares o miembros de su comunidad que las acusan de avergonzar a sus familias con presuntas acciones sexuales impropias. Este maltrato llega incluso hasta la muerte en países como Irak, Jordania, Pakistán y Turquía.
 
También las mujeres son victimas de torturas en los conflictos armados a  causa de su papel de educadoras y como símbolos de su comunidad.
 
El informe de la asociación humanitaria propone una seria de recomendaciones a los gobiernos. Llama, principalmente, a condenar públicamente las violencias, a prohibirlas mediante legislación, a abrir investigaciones a partir de cada denuncia de violencias y castigar a los autores de las brutalidades.

principal | sobre Arte Sana | servicios | informacion | recursos


Copyright © Arte Sana 2001. Derechos Reservados. Términos de Uso.