El examen médico de delito sexual

La siguiente información tiene propósitos exclusivamente educativos. Debido a que la información proviene de diferentes fuentes médicos de distintos países, se ofrece solo como una orientación general sobre el examen médico por delito sexual. Mientras que el material de origen de América Latina se refiere a ‘médicos,’ en los Estados Unidos existen enfermeras especializadas en el examen médico de delito sexual. La SANE, Sexual Assault Nurse Examiner esta capacitada para recoger la evidencia forense que pueda estar presente después de una violación. Aunque pueda existir variación en el procedimiento del examen, según el país o centro medico, jamás debería variar el nivel de respeto y consideración para la o el paciente.

La actuación del perito en este tipo de delitos, con las salvedades por el sexo del examinado, está orientada a:

1. Buscar signos de violencia.
2. Buscar signos de embarazo.
3. Demostrar la existencia de cópula, acceso carnal, introducción de objetos en vagina y recto; atentado contra el pudor etc.

Cuando los o las pacientes refieren que sufrieron violencias que llevaron a un contacto sexual de cualquier tipo, o fueron realizadas con ese fin, considerando que además del traumatismo físico y del trauma psicológico de la violación, del tocamiento no consentido o del engaño, se le está sometiendo a un nuevo trauma al realizar el examen médico la actuación debe ser tinosa y muy profesional, pues el estado psicológico en el que suelen acudir los pone en situación de defensa que a veces se traduce en agresividad contra el médico.

Es menester informar a la o al paciente sobre el modo de realizar el examen, comunicarle lo que se va a hacer y cómo, obtener su consentimiento y si no existe este, respetar la voluntad de la persona. Así mismo, debe preguntarse si quiere realizarse el examen con la única presencia de los médicos o con la presencia de otra persona, generalmente la madre o cuidadora. (Además de la presencia de un ser querido, la o el sobreviviente puede pedir la presencia de una acompañante especializada del centro de crisis por violación más cercano.)

Se denomina cópula a la introducción del pene en la vagina; el coito anal o la felación son formas de acceso carnal. Con la finalidad de demostrar la existencia de cópula o acceso carnal, se realiza, según el caso, una examen de la boca, los genitales femeninos, el ano y recto y las regiones adyacentes a esas zonas.

Si la víctima es una mujer, el médico indagará sobre la fecha de su última menstruación, el uso de anticonceptivos y la fecha del coito violento. Con ello intentará calcular las posibilidades de un embarazo no deseado.

La exploración genital es un momento difícil, especialmente si el violador es hombre y el médico también lo es. Generalmente para este examen el médico estará acompañado de una enfermera o de algún miembro de la familia de la víctima dado que esto le dará más tranquilidad a ella. El médico explorará la estructura anatómica de la vulva, la vagina y el cuello del útero, buscando cualquier desgarro o traumatismo que hubiese lesionado estos órganos. Tomará muestras del semen, en caso que el violador no haya usado preservativo, que servirá a medicina legal para detectar el grupo sanguíneo del asaltante y su ADN que posiblemente sirvan para la acción judicial. Tomará una muestra de flujo vaginal para enviar al laboratorio y donde evaluarán si existen gérmenes infecto contagiosos que hubiesen provenido del asaltante. Tomará, además, muestra de sangre y sugerirá prueba para sífilis (VDRL), VIH y hepatitis B, aunque ellas sólo detectarán una posible transmisión de sífilis o VIH varias semanas después de haber ocurrido la violación.

El riesgo de adquirir una infección de transmisión sexual después del acto violatorio es una de las preocupaciones de la víctima. En el caso de la preocupación por la posible transmisión del VIH, el médico le advertirá a la víctima la baja probabilidad de contagio después de una exposición al semen en una sólo contacto y le recomendará realizarse la prueba para la detección de VIH en un primer momento, a los 90 y 120 días después del ataque. Las pruebas para hepatitis B, clamidia y gonorrea deben hacerse así: una inmediatamente luego otra a las 5 semanas y una más de sífilis y hepatitis B a los 6 meses ya que los gérmenes podrían ser detectados tardíamente.

Generalmente el médico recomienda antibióticos profilácticos para prevenir un posible contagio con otros gérmenes que se transmiten a través del semen: la gonorrea, la clamidia, la sífilis, la tricomona, etc. Para ello recomendará la aplicación de ceftriaxona (Rocefin _ , Ceftrian _ , por ejemplo) a una dosis de 250 mg intramuscular en una sola dosis. También sugerirá la toma de metronidazol (Flagyl _ , Metrozin _ , por ejemplo) 2 gramos tomados en una sola oportunidad y dicloxacilina o minociclina (Minocin _ , por ejemplo) a dosis de 100 mg cada 12 horas durante 7 días.

El examen médico de delito sexual tiene que ser practicado por médicos con experiencia forense. Aun gineco obstetras de mucho prestigio cometen errores en este tipo de práctica.

Fuentes: Centro de Médicos Independientes
http://ecuador.indymedia.org/es/2003/06/2837.shtml

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Ayuda para sobrevivientes de la violación y la violencia sexual

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