RECETA PARA UNA PATERNIDAD GOZOSA
by Joe Kelly

Pregúntenles a diez mujeres acerca de su relación con su padre. Es probable que las respuestas no serán muy cálidas. Quizás dirán "él es mi héroe" o "es un imbécil". Eso es evidencia concreta de lo importante que un padre es para su hija.

Como padres y padrastros, tenemos una influencia enorme en nuestras hijas, especialmente mientras crecen en una cultura todavía sexista. Aun cuando no queramos tener esa influencia, nos alejemos de ella o tratemos de no usarla, afectamos a nuestras hijas con nuestras acciones y actitudes.

Si eres el padre o padrastro de una niña, eres el primer hombre (o uno de los primeros) en su vida. Tú marcas la pauta para lo que ella espere de los niños ahora, así como de los hombres y parejas para el resto de su vida.

Sí, paternar a una niña en estos días es una gran responsabilidad -- y una fabulosa oportunidad. Es chocante observar la escasa investigación que hay sobre los efectos de la relación padre-hija, pero los estudios que existen indican que papá es a menudo un actor clave detrás del interés de su hija en los deportes, las actividades físicas, la carrera y una positiva imagen corporal. Tu involucramiento constructivo la ayuda a desarrollar una sexualidad saludable, a tener éxito académico, evitar el alcohol y otras drogas, así como a ser leal a sí misma.

Cada día, nuestras hijas son bombardeadas por mensajes culturales corrosivos, tales como "la forma en que luces es más importante que quién eres". En el fondo de esos mensajes se encuentra la premisa de que las niñas deben limitarse a sí mismas para conseguir que un hombre se percate de que existen.

El padre de una niña está en una perfecta posición para combatir esos mensajes. Cuando la escuchas, tomas en serio lo que dice y motivas sus pasiones, le das a ella (y también a su hermano) el poderoso mensaje de que lo que cuenta es lo que está adentro. La voz es quizás el recurso más importante y más amenazado con que una niña cuenta. Presta atención a su voz y observa cómo ésta crece. Los padres que se involucran, que son conscientes, crían hijas fuertes, seguras de sí mismas y saludables.

Pero seamos honestos. El padre se encuentra en una desventaja significativa al criar una hija -- porque papá creció como niño. Entonces, requerirá un esfuerzo adicional, consciente, para aprender sobre el desarrollo de las niñas y las presiones personales y culturales únicas que ellas enfrentan. Tú puedes aprender esta vital información de una variedad de especialistas: investigadoras-es, autoras-es, madres -- y otros padres.

Socializados para pensar que brindar cuidados nutricios a niñas y niños es trabajo de mujeres, los hombres caemos en "el silencio del padre" y no hablamos fácilmente entre nosotros sobre los gozos y los retos que nos plantea criar a nuestra prole. Pero cuando rompemos ese silencio -haciendo preguntas y buscando reafirmación- nos ayudamos unos a otros para lograr que nuestra influencia paterna sea tan positiva como sea posible.

Podemos hacer que nuestra paternidad sea "intencional". Podemos paternar activamente, a propósito y con un plan. Es posible aprender cómo la influencia paterna puede ayudar a las niñas a superar múltiples dificultades y prosperar. Podemos aprender cómo y por qué la cultura y los medios se confabulan para socavar el bienestar actual y futuro de nuestras hijas. Y podemos aprender cómo combatir esto -- abogando por las niñas en nuestras comunidades, en los medios, en la cultura.

Podemos trabajar para liberar a las niñas de la camisa de fuerza sexista y de género que promueve el mito de que sólo ciertos temas, entretenimientos, actividades y carretas son para niñas. En el proceso, también podemos ayudar a liberar a nuestros hijos de la camisa de fuerza y de género que confina sus oportunidades.

Paternar una hija es un desafío y es divertido. Tu involucramiento paternal positivo trae grandes recompensas para tu hija -- y también para ti. Una niña que tiene razones para respetar a su padre y confiar en él, lo amará incondicionalmente -- y tendrá mayores probabilidades de aprender a ser lo que Girls, Inc. llama "fuerte, inteligente y atrevida". Combínalo todo, y verás que ser el padre de una niña es una experiencia demasiado buena como para perdértela.

[Joe Kelly está casado con Nancy Gruver, con quien tiene hijas gemelas, Mavis Gruver and Nia Kelly, de 21 años de edad. Él es director de la organización no lucrativa Dads and Daughters, editor del boletín internacional "Daughters: For Parents of Girls" ("Hijas: Para padres y madres de niñas") y autor del libro "Dads and Daughters: How to Inspire, Support and Understand Your Daughter When She's Growing Up So Fast" ("Papás e hijas: Cómo inspirar, apoyar y comprender a tu hija cuando está creciendo tan rápidamente"). Joe ayudó a Nancy Gruver a fundar la revista ganadora de premios y editada por niñas y jovencitas "New Moon: The Magazine for Girls and Their Dreams" ("Nueva Luna: La revista para las niñas y sus sueños"). Traducción de Laura E. Asturias]

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