Poetas
Gioconda Belli - No me arrepiento de nada 
Mario Benedetti - Defensa de la alegría 
Otto René Castillo - Arte poetica 
Esperanza Cerón - Pócima alegre para llamar olvidos 
Lidia Falcón - Me hurtaron espacios de vida 
Assumpció Forcada - Terrorismo enmascarado 
Gloria Fuertes - Los Pájaros anidan en mis brazos 
Eduardo García 
Lena Holstein 
Silvia Cuevas Morales 
Luis García Montero - Mujeres 
Julia Otxoa - Me niego a creer 
Bertalicia Peralta - La única mujer 
Milka Rabasa - Si no fuera por ti 
Ana María Rodas 
Cristina Peri Rossi - Proyectos 
Luis Sepúlveda - Las mujeres de mi generación 
Alfonsina Storni - Bien pudiera ser                  
María Elena Walsh - Retrato de señora que hace dulces
Gioconda Belli - No me arrepiento de nada 

Desde la mujer que soy, 
a veces me da por contemplar 
aquellas que pude haber sido; 
las mujeres primorosas, 
hacendosas, buenas esposas, 
dechado de virtudes, 
que deseara mi madre. 
No sé por qué 
la vida entera he pasado 
rebelándome contra ellas. 
Odio sus amenazas en mi cuerpo. 
La culpa que sus vidas impecables, 
por extraño maleficio, 
me inspiran. 
Reniego de sus buenos oficios; 
de los llantos a escondidas del esposo, 
del pudor de su desnudez 
bajo la planchada y almidonada ropa interior. 
Estas mujeres, sin embargo, 
me miran desde el interior de los espejos, 
levantan su dedo acusador 
y, a veces, cedo a sus miradas de reproche 
y quiero ganarme la aceptación universal, 
ser la Gioconda irreprochable. 
Sacarme diez en conducta 
con el partido, el estado, las amistades, 
mi familia, mis hijos y todos los demás seres 
que abundantes pueblan este mundo nuestro. 
En esta contradicción inevitable 
entre lo que debió haber sido y lo que es, 
he librado numerosas batallas mortales, 
batallas a mordiscos de ellas contra mí 
-ellas habitando en mí queriendo ser yo misma- 
transgrediendo maternos mandamientos, 
desgarro adolorida y a trompicones 
a las mujeres internas 
que, desde la infancia, me retuercen los ojos 
porque no quepo en el molde perfecto de sus sueños, 
porque me atrevo a ser esta loca, falible, tierna y vulnerable, 
que se enamora como alma en pena 
de causas justas, hombres hermosos, 
y palabras juguetonas. 
Porque, de adulta, me atreví a vivir la niñez vedada, 
y rompí lazos inviolables 
y me atreví a gozar 
el cuerpo sano y sinuoso 
con que los genes de todos mis ancestros 
me dotaron. 
No culpo a nadie. Más bien les agradezco los dones. 
No me arrepiento de nada, como dijo la Edith Piaf. 
Pero en los pozos oscuros en que me hundo, 
cuando, en las mañanas, no más abrir los ojos, 
siento las lágrimas pujando; 
veo a esas otras mujeres esperando en el vestíbulo, 
blandiendo condenas contra mi felicidad. 
Impertérritas "niñas buenas" me circundan 
y danzan sus canciones infantiles contra mí 
contra esta mujer 
hecha y derecha, 
plena. 
Esta mujer de pechos en pecho 
y caderas anchas 
que, por mi madre y contra ella, 
me gusta ser. 

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Mario Benedetti - Defensa de la Alegría                                 

Defender la alegría como una trinchera 
defenderla del escándalo y la rutina 
de la miseria y los miserables 
de las ausencias transitorias 
y de las definitivas 
defender la alegría como un principio 
defenderla del pasmo y las pesadillas 
de los neutrales y los neutrones 
de las dulces infamias 
y de los graves diagnósticos 
defenderla del rayo y la melancolía 
de los ingenuos y de los canallas 
de la retórica y los paros cardíacos 
de las endemias y las academias 

defender la alegría como un destino 
defenderla del fuego y de los bomberos 
de los suicidas y los homicidas 
de las vacaciones y del agobio 
de la obligación de estar alegres 

defender la alegría como una certeza 
defenderla del óxido y la roña 
de la famosa patina del tiempo 
del relente y del oportunismo 
de los proxenetas de la risa 

defender la alegría como un derecho 
defenderla de dios y del invierno 
de las mayúsculas y de la muerte 
de los apellidos y las lástimas 
del azar 
y también de la alegría. 

Otto René Castillo - Arte poetica

Hermosa encuentra la vida 
quien la construye hermosa. 
Por eso amo en ti 
lo que tu amas en mí: 
La lucha por la construcción 
hermosa de nuestro planeta.

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Esperanza Cerón - Pócima alegre para llamar olvidos         

Tome todas las ramas del añoso árbol 
y pódelas mientras silba bajito una tarantela italiana. 
Quémelas en un ritual de media noche 
cuando la media luna esté sonriéndole 
Ocúpese de las cenizas 
deles pagana sepultura... 

Si aún quedaran cosas 
por las que llorar, 
mezcle trece mentiras 
cuatro detalles barro, 
una pizca de rabias contenidas 
unas horas de espera en madrugada 
y agítelas después de usarse 
para que se desprenda de cualquier rezago. 

Reclínese desnuda en el tejado 
y sírvase tres copas de coñac 
vierta la del pasado al occidente 
bébase la del presente como lamiendo 
un nuevo amante 
y déjese caer la del futuro 
en su pendiente. 

Las brujas garantizan: 
¡No más gotas amargas! 

Lidia Falcón - Me hurtaron espacios de vida

Me hurtaron espacios de vida 
la madre, los hijos, los amantes. 
Todos tenían derecho a aquel minuto 
a aquella hora, a aquel día que sumaron cientos. 

Yo retenía avaramente la tarde, 
la noche la madrugada, 
que nunca amanecía 
en el derroche de vida 
que todos me requerían. 

Me hurtaron trocitos de goce, 
pedazos de paz, de triunfo, de guerra, 
que era mi vida, siempre a la espera del perdón 
de la madre, de los hijos, del amante. 

Yo no era yo hasta la madrugada 
efímera e indiferente 
a mis trocitos de vida perdidos 
arrancados con dolor, 
que yo reunía paciente y resignada. 

Como Penélope día tras día 
reconstruía el tejido consútil de mi vida, 
en las noche insomnes 
y en las madrugadas frías, que todos, 
madres, hijos, amantes, me robaban. 

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Assumpció Forcada - Terrorismo enmascarado                     

Abolida la pena de muerte 
y sin juicio previo, 
verdugos que antes eran vuestros amantes 
han hecho de vosotras 
sus víctimas. 

Las torturas psicológicas 
y el miedo eran los barrotes 
de la celda en que se convirtió 
vuestro hogar. 

¡Cuántas mujeres 
hay todavía en el corredor de la muerte, 
que es el paso del tiempo sin ayuda, 
maltratadas dentro de la prisión 
del silencio¡ 

Víctimas de un terrorismo 
que pone minas de intolerancia, 
alambrada de incomprensión 
a vuestro canto de libertad, 
a vuestra voz que sale y grita 
con las heridas, 
con la sangre que escribe 
como epitafio: 
Porque amamos la vida 
reivindicamos nuestra identidad. 

Gloria Fuertes - Los pájaros anidan en mis brazos

Los pájaros anidan en mis brazos, 
en mis hombros, detrás de mis rodillas, 
entre los senos tengo codornices, 
los pájaros se creen que soy un árbol. 
Una fuente se creen que soy los cisnes, 
bajan y beben todos cuando hablo. 
Las ovejas me pisan cuando pasan, 
y comen en mis dedos los gorriones; 
se creen que yo soy tierra las hormigas 
y los hombres se creen que no soy nada.

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Eduardo García                                                                      

Cómo reconciliarse con el mundo 
si es tan necio, veleta, tarambana, que 
es capaz de albergar al mismo tiempo 
el Taj Mahal, los campos de exterminio, 
la mezquindad, tu risa, la traición, 
los libros, la ignorancia, un cuerpo que fascina, 
el carbón y la sal, los muros y el espacio, 
el cáncer y las playas tropicales?

Lena Holstein

Era una buena madre, 
una esposa comprensiva 
y al mismo tiempo 
una amante fantástica y ardiente, 
e incluso para el gimnasio 
tenía tiempo. 

Las ventanas estaban recién lavadas, 
lo mismo las alfombras y manteles, 
el aroma agradable del pan 
recién hecho en casa y la mermelada. 
Llenaba todos los ambientes 
cuando la ambulancia llegó a buscarla.

Silvia Cuevas Morales

Mientras los pro-vida luchan por la vida 
de los no nacidos, 
los recién nacidos luchan por vivir 
y no morir de hambre en este mundo mal parido. 

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Luis García Montero - Mujeres                                               

Mañana de suburbio 
y el autobús se acerca a la parada. 

Hace frío en la calle, suavemente, 
casi de despertar en primavera, 
de ciudad que no ha entrado 
todavía en calor. 
Desde mi asiento veo a las mujeres, 
con los ojos de sueño y la ropa sin brillo, 
en busca de su horario de trabajo. 

Suben y van dejando al descubierto, 
en los cristales de la marquesina, 
un anuncio de cuerpos escogidos 
y de ropa interior. 
Las muchachas nos miran a los ojos 
desde el reino perfecto de su fotografía, 
sin horarios, sin prisa, 
obscenas como en un sueño bronceado. 

Yo me bajo en la próxima, murmuras. 
Me conmueve el recuerdo 
de tu piel blanca y triste 
y la hermandad humilde de tu noche, 
la mano que dejaste 
olvidada en mi mano, 
al venir de la ducha, 
hace sólo un momento, 
mientras yo me negaba a levantarme. 

Que tengas un buen día, 
que la suerte te busque 
en tu casa pequeña y ordenada, 
que la vida te trate dignamente. 

Julia Otxoa - Me niego a creer

Me niego a creer 
en un mundo regido tan sólo 
por la persuasión de la espada, 
en un tiempo cerrado y excluyente, 
donde ondeen orgullosas banderas hechas de mortajas. 

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Bertalicia Peralta - La única mujer                                       

La única mujer que puede ser 
es la única que sabe que el sol para su vida empieza ahora 
la que no derrama lágrimas sino dardos para 
sembrar la alambrada de su territorio 
la que no comete ruegos 
la que opina y levanta su cabeza y agita su cuerpo 
y es tierna sin vergüenza y dura sin odios 
la que desaprende el alfabeto de la sumisión 
y camina erguida 
la que no le teme a la soledad porque siempre ha estado sola 
la que deja pasar los alaridos grotescos de la violencia 
y la ejecuta con gracia 
la que se libera en el amor pleno 
la que ama 
la única mujer que puede ser la única 
es la que dolorida y limpia decide por sí misma 
salir de su prehistoria.

Milka Rabasa - Si no fuera por ti

Si no fuera por ti 
tendría que levantarme temprano en los días 
y pensar en los quehaceres. 

Si no fuera por ti 
me ocuparía de la mugre 
que se acumula en nuestra casa 
y pasaría los días en hacerla brillar 
para tu bien, mi vida para mi bien. 

Si no fuera por ti 
estaría relegada al triste oficio 
de saquear tus bolsillos 
para comprar novedades con descuento 
y saldar cuentas atrasadas. 

Si no fuera por ti 
me desnudaría a la altura de tus deseos 
y tendría que comer a tus horas 
cuidar de tu ropa 
y fingir juventud y dicha eterna. 

Si no fuera por ti, oh! cuánto te lo agradezco 
si no fuera por ti que tuviste la feliz idea 
de abandonarme a tiempo.

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Ana María Rodas                                                                  

Domingo 12 de septiembre, 1937 
a las dos de la mañana: nací. 
De ahí mis hábitos nocturnos 
y el amor a los fines de semana. 
Me clasificaron: nena? rosadito. 
Boté el rosa hace mucho tiempo 
y escogí el color que más me gusta, 
que son todos. 
Me acompañan tres hijas y dos perros: 
lo que me queda de dos matrimonios. 
Estudié porque no había remedio 
afortunadamente lo he olvidado casi todo. 

Tengo hígado, estómago, dos ovarios, 
una matriz, corazón y cerebro, más accesorios 
Todo funciona en orden, por lo tanto, 
río, grito, insulto, lloro y hago el amor. 

Y después lo cuento." 

Cristina Peri Rossi - Proyectos

Podríamos hacer un niño 
y llevarlo al zoo los domingos. 
Podríamos esperarlo 
a la salida del colegio. 
Él iría descubriendo 
en la procesión de las nubes 
toda la prehistoria. 
Podríamos cumplir con él los años. 

Pero no me gustaría que al llegar la pubertad 
un fascista de mierda le pegara un tiro. 

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Alfonsina Storni - Bien pudiera ser                                       

Pudiera ser que todo lo que en verso he sentido 
no fuera más que aquello que no pudo ser, 
no fuera más que algo vedado y reprimido 
de familia en familia, de mujer en mujer. 

Dicen que en los solares de mi gente, medido 
estaba todo aquello que se debía hacer... 
Dicen que silenciosas las mujeres han sido 
de mi casa materna...Ah, bien pudiera ser... 

A veces en mi madre apuntaron antojos 
de liberarse, pero se le subió a los ojos 
una honda amargura, y en la sombra lloró. 

Y todo eso mordiente, vencido, mutilado, 
todo eso que se hallaba encerrado, 
pienso que sin quererlo lo he levantado yo. 

María Elena Walsh - Retrato de señora que hace dulces

Hago esto en memoria tuya.
Cuando llega el otoño pelo fruta
y rodeada de pellejos
vierto en heredado recipiente
pulpas filosofales
algún carozo que lo sabe todo
y progreso del agua y del azúcar.
 
La casa o vientre se llena de aroma
y aunque es fruta itinerante
y no de huerta propia
bastante bien parodia
aquella alquimia
cuyo secreto nunca me enseñaste,
madre guardadora.
 
Fabrico por antojo
dulzuras que obligada cometiste,
transmuto para no interrumpir
el linaje de los frascos
empezado hace tantas abuelas.

Obro por reverencia y no deber,
para que mueras menos
y sientas, pobre ausente,
que hago un reino de tu servidumbre.

Consagro con ademanes
de hechicera venida a menos
el fuego, el mismo fuego
que encendió Eva tras el Paraíso
y que cruzando el valle
sube hoy por astutas cañerías
como lágrimas a los ojos.
 
El almíbar me enseñó paciencia
y sacrosanta cuchara de madera
a ordenar olas subterráneas
para que tomen punto
sin prisas y con pausa
de palabras en la poesía.
 
Si no repito gestos
de autora de alimento
para gozo de alguna criatura,
si no copio de manos maternales
ritos de mis antepasadas,
si toda magia compro hecha
y ya no me entretengo
en mandar de lo crudo a lo cocido,
si no pruebo y reparto,
pereceré.

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